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El partido de La Romareda debía marcar el camino del Betis en este último tercio liguero: sufrir como un perro por la salvación en caso de derrota ?el Zaragoza ya estaba semidesahuciado y era colista? o empezar a mirar a los de arriba con fundamento, pues en esta Liga tan apretada, después de Madrid y Barça, nadie ha dado un paso al frente para hacerse con la cuarta plaza, ni con la quinta, la sexta o la séptima, que también tienen premio.